Ser un hombre es echarle sí o sí cojones
y así no se aprende a gestionar las emociones.
Ser un galán gallardo lleno de dones.
Capaz de domar sirenas y diezmar leones.
Es colmarse de galardones y alardear.
Regalarse a la masculinidad tradicional.
Competir y competir hasta por fin petar.
Víctimas morales del modelo patriarcal.
Un hombre aprende a hacer lo que debe;
no lo que quiere; menos lo que desea.
Seguro de sí mismo, atractivo y fuerte.
Si no trabaja, lo etiquetan como «un mierda».
Resuelve los problemas violentamente.
Hijo de madre nutricia y padre ausente.
Obligado a asimilar muchas lecciones
cuando las erecciones nublan la mente.
Ser hombre es consumir más litros que libros.
Vibrar muy bajo y disfrutar haciendo ruido.
Ser muy sociable y tragarse los conflictos.
Aparentar firmeza estando hecho añicos.
Es progresar bajo la imagen de peligro
que sienten las mujeres al cruzarse contigo.
Que tus suegros desconfíen de tu palabra.
Que un abrazo represente el mejor abrigo.
Luchador o abogado, no pintor ni bailarín,
y si eres poeta olvídate de ser viril.
Vivimos rezagados en la mente de mandril.
Difícil que cambie por ahora, pero en fin…
yo no soy un hombre; yo solo soy Zenrir.



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