Vívete como siempre.
Como nunca.
Pero hazlo primero.
Como respiras la lluvia en agosto
o el rayo de sol en febrero.
Como cierras los ojos al llanto
y sonríes a un beso lento.
Como abrazas la espalda desnuda.
Como muerdes a tus recuerdos.
Como acunas las madrugadas
y llenas el mar de versos.
Como nunca.
Como siempre.
Pero vívete a tiempo.

Irene Chiquero
@nenescritos
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