Tengo aquí un vino guardado
que ansía de tu boca;
yo también la extraño.
Mi cáliz se llena de polvo
y es ahora un nido de bichos
en el fondo de la alacena.
Labios de cristal, copa morada.
Yo que no podía esperarte más,
me he estrellado contra el piso.
Y ahora que no quedan más vasos
ni quien bese mis vidrios rotos,
no tengo que explicarle a nadie de mis soledades.
Solo aguardar a que no se pudra tu uva jugosa
sin que antes pueda yo beberla
entre un racimo de besos maduros.

Andrés Torres Acuña
@andy.acunha
Leer sus escritos


Replica a INSIDIOUS – Pablo Alejos Flores Cancelar la respuesta