Rockola

Otro San Valentín sola; Rockola retumbaba y Jaime se había marchado hacía media hora. La madrugada la saludó mientras que se mezclaba con las sombras de la noche. Divisó una embozada y amenazadora sombra; un restallido metálico la sobresaltó. Era una trampa, y se dirigía hacia ella. Vio al espectro moverse. Se acercaba; cada vez más… El tacón se le atascó en la alcantarilla. Estaba atrapada. No había salida. Escuchó un vozarrón: “El sereno”. Y con una media sonrisa, suspiró aliviada.

Agneta Quill
historiasparavolar.es
Leer sus escritos

57 visitas

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas