Es fue cuanto fue es

Aunque el arrebol
asome su ígneo
pero delicado
rumor de amapola.

Por mucho que el mar,
llorado en sí mismo,
siembre en toda ola
su fe insobornable.

O el viento, insaciable,
sus velas de éter
que al quetzal someten
ice, puerto a puerto.

Lo cierto es que el tiempo,
jamás se demora,
y tras todo «ahora»
cuanto «es» se deroga:

es «fue» lo que otrora
fue «es», aun si el aire,
las aguas, mil soles,
no cuenten sus horas.

Antonio Ríos
@antoniorios.poesia
Leer sus escritos

76 visitas

Deja un comentario

Video destacado

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas

Descubre más desde Letras & Poesía

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo