poesia sobre boca diablo camino quechua

Salamanca

Cenagosos los senderos
que me conducen a vos,
sigo el retumbo profundo de tu sonkoy
que me lleva hasta el borde de la boca maldita.
Las ánimas me arrean toda la noche,
entre aullidos y carcajadas
me guía el farol de Mandiga
hasta el vado inmundo que precede tus puertas.

Afortunados dicen ser
aquellos que te veneran.
Yo soy el animal que se arrastra
en la hondura de tus montes
a rogar tu favor, fortuna, fama y poder.

Acompañado del canto del ave perversa,
me despoja de mi ropaje,
y bienvenido entre sus plumas doradas
ruedo hasta el fondo de una cueva
que se abre
entre gemidos y risas lascivas,
y me crepita en la piel un fuego
llamándome en lo profundo.

A cada paso, a cada prueba,
vela mi suerte, de cerca, el Familiar.
No costará mi saliva sagrada
lo que valen mis deseos,
impetuoso escupiré a la madre
e insultaré al hijo
que barre el piso con su corona de espinas.

¿Quién me librará de la desdicha
si yo llegase a faltarle algún día?
Bien sabré morderme la lengua
cuando me enrede en las cadenas del Almamula,
o cuando ruede mi cabeza como la Umita
ahogando mi grito sediento por las calles del pueblo.

Una vez en el centro,
doblaré las rodillas frente al trono
majestuoso y repulsivo,
donde el Supay espera mi alma,
y azufrando la penumbra,
los aquelarres claman
y yo me uno:
Sutiy umuy, llantukuna weracochimanta.
Sutiy umuy, llantukuna weracochimanta.
Sutiy umuy, llantukuna weracochimanta.

Embruja mi nombre, Señor de las sombras.

estefania paez jimenez escritora poeta

Estefanía Páez Jiménez
@estefaniapaezj
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Andrés Torres Acuña
@andy.acunha
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