
Este relato compuesto de solo diálogos fue creado en el marco de los retos internos del colectivo y fue elegido como el ganador por los demás miembros.
—¡Corre! ¡No te detengas! —bramaste repentinamente mientras tirabas de mi mano hacia la sombra.
—¿Qué pasa? —pregunté, tratando de seguirte el paso—. ¿Algo viene?
—¡No mires atrás! ¡Solo corre! —Avanzaste por el amplio patio—. ¡Vamos, por aquí!
—¿Qué está pasando? —insistí—. ¡Dime algo! ¡Por favor!
—¡Confía en mí! ¡No puede tocarnos la luz del día!
—¡Pero ya es de día! —grité, desesperada de no entenderte—. ¡Mira, la luz!
—Maldición… —escupiste, cruzando al patio contiguo—. ¡Maldición!
—¡Por favor!
—¿Qué haces? ¡Vamos, no te detengas! —Tu mirada estaba cuajada de lágrimas. —¡Por favor, te lo pido!
—Dime —supliqué—, dime qué pasa. Hablábamos como todas las noches, y de pronto echaste a correr, sin decir más…
—¡No lo entiendes! —rugiste, y tus lágrimas corrían tan salvajemente como tú—. ¡Cuando amanezca, no podré verte más!
—¿Qué?
—¡Vamos! ¡No podemos perder un segundo más!
—¿Qué quieres decir con eso? —pregunté, asustada, mientras te seguía.
—No lo sé. ¡Ven, por aquí! —dijiste, guiándome hacia otro patio del eterno laberinto—. ¡No sé nada! Solo eso me dijeron, que era la última noche que podría venir. ¡Y no sé por qué lo olvidé! ¡Lo olvidé hasta que vi la luz! Quizá si la evitamos…
—No funcionará —respondí, tranquila de pronto—. El día está llegando, no podemos impedirlo.
—¡Por favor, no te detengas otra vez! ¡Al menos debemos intentarlo! ¡Por favor!
—Mira, es de día —te dije con todo el amor que te tengo. La luz iluminaba los altos muros del patio—. ¿Lo ves?
—Pero…—empezaste a decir, pero te interrumpí con un abrazo—.
—Está bien.
—No estoy listo. ¡Cuando despiertes, nunca más podré venir a verte! ¡No es justo!
—Está bien —repetí—. Tuvimos tiempo de más. Sabré que estás conmigo.
—¡Te amé! ¡Te amo! ¿Lo sabes?
—Lo sé —susurré, pero ya había despertado—. Te amo también.

Emma Calderón
@emmaland_m
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