Nos aventuramos para entrar en un prostíbulo poético
en el que todos los poetas,
hasta los más inexpertos, desnudan las palabras
y abusan de su léxico,
se aprovechan de los verbos
y se roban adjetivos para hacer el amor
con las palabras,
hasta deshacerlas en versos.
La retórica, la metáfora
ambas son las prostitutas predilectas
el lenguaje sugerente “del amor” se aprovecha y abusa de ellas,
mientas se entregan a sus vaivenes
son esclavos del placer de las voces
que los desdoblan
se hacen hombres y mujeres.
Rinden sus frutos
los consume la totalidad de su inocencia,
pierden la dignidad mientras ganan eternidad con sus palabras
se embarcan en los placeres de unas musas delincuentes
que los usan, los secuestran.
Bajo las sábanas oscuras, saldan sus deudas
sacian sus más bajos deseos,
pretenden llevarlos al terreno de la inspiración
hacerlos merecedores de las grandes batallas
que se dan el terreno de la imaginación.
De esto juego indecente y prohibido
de palabras y de versos sin rima,
ha nacido un poema.

Kervin Briceño Álvarez
@prisonerofideas
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