Con algún que otro defecto con el que arañarme los labios.
Cansadas de años de música y desentrenadas en caricias.
Acostumbradas a días de nervios y a noches de luna llena.
Impacientes bajo las sábanas y torpes por la mañana.
Dormidas y lentas…
Hasta la hora del café.

Irene Chiquero
@nenescritos
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