La bestia

Era una bestia terrorífica y abominable. Sus largos brazos se asemejaban a una tarántula y su robusta mandíbula, de donde emanaba un fluido espeso con olor a muerte, estaba inundada con cientos de colmillos como cuchillos afilados.

Al fondo del cuarto, una niña pequeña yacía en el suelo de piedra, tiritando de auténtico terror. El monstruo, tras reptar varios metros por la sala, se colocó en frente de la niña desvalida para después añadir, con una voz increíblemente humana:

―¿Quieres jugar conmigo?

autor carlos grossocordon

Carlos Grossocordón
carlosgrossocordon.com
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Una respuesta a «La bestia»

  1. Bueno
    Alcanza un clímax con la rapidez de un rayo para luego dejarlo aterrizar suavemente sin perder ni el hilo ni la compostura. Me gusta

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