Las sombras son reales
por eso no puedo dormir,
porque el miedo es un ogro
que juega a asustarnos
cuando estamos solas
mientras el mundo está muy ocupado
atrapado en una url.
Entonces repto por la chimenea
y asomo el hocico en la azotea.
La verticalidad no me pondera
sino que caigo hacia el abismo.
¡Me enamoré de la vida
que tan graciosamente
habitaba mi imaginación!
¿Estaba, pues,
enamorada de mí misma?

Miriam González
@mer_adonai
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