¿En qué estación florecen
las mariposas?
Guardo en mi cavidad torácica
un invernadero de milagros
cociéndose a fuego lento;
un jardín de naranjos
esperando a estallar en flor.
Un mariposario,
donde la musicalidad
de los recuerdos se entremezcla
con los augurios,
con las palabras del oráculo
que confiesa que las catástrofes
son ineludibles,
pero que los vientos
siempre arrastran consigo
las bendiciones de los ancestros.
Por las noches,
me acuna el arrullo de las mariposas
como una vieja cajita musical,
anunciando que la mesías
es aquella que trae
los pies embarrados.
Porque hay veces
que las princesas necesitan huir
en brazos de Caronte,
aprender a nadar
en los mares de la muerte
y retornar,
para inundar el mundo humano
de mariposas e íkaros.
Porque hay primaveras
que sólo precisan agua y silencio
para madurar con la cadencia
de ciclos antiquísimos.
Me cosquillea en el pecho
el aleteo de esa mariposa
que declara ser monarca
y merecer del cielo
mucho más que un aguacero.

Dorita Páez Giménez
@mariadoritapg
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