Que NO SOMOS otra cosa,
no nacimos separados;
tan solo hemos olvidado:
somos agua, somos rosa.
Estrategia mentirosa
del dinero y la codicia,
creadores de inmundicia,
que aniquilan la hermosura,
acarrean desventura:
mal que todo lo desquicia.
Que NO SOMOS más que tierra,
no debiéramos negarlo,
¿cuándo vamos a aceptarlo?
Contra nosotros la guerra
que a nuestra esencia entierra.
Soberbia ridiculez,
prepotencia y altivez,
creerse más que animales,
más que frágiles mortales.
¡Invoco a la sensatez!
Que NO SOMOS superiores,
no de otra naturaleza,
no hay duda en esa certeza.
Somos tal cual son las flores:
luz de efímeros colores
que adornan el suelo un rato.
¿Acaso no es innato
el nacer y el sucumbir,
el gozar como el morir,
beber del dolor ingrato?
Que NO SOMOS necesarios,
no somos imprescindibles.
Insensatos e insensibles,
reptiles involuntarios,
narcisos estrafalarios.
La destrucción que forjamos
es aquella que inhalamos.
La avaricia como fin,
mas de mísero botín.
¿Qué será SER “ser humano”?

Ana InVerso
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