Vengo de los infinitos
de esos almanaques que nunca se acaban
de ser alguien perdido en los laberintos
del juego de naipes que tiene colores
Traigo atado a mis rumias
la fiebre de estepas rocosas
la cantinela que me dejaron los abuelos
el escozor de noches en la selva negra
la nieve que nunca he tocado
los glaciares que sueño
Navego por entre mis alusiones
a males mayores que supuran
por desvaríos que se ahogan en saliva
por frases que quedaron silenciadas
en la última retirada sin prestigio
por libros que claman que los lea
pero el tiempo apura y queda poco
Me evado con celos y luces rojas
viajando a colchas de retazos
a chinchorros de colores y cuentas
a playas de una guajira que me espera
a caminos bailados junto a una jinetera
a explicaciones que junté para no decir
a verdades que aún no llegan
He aquí al pobre paria desnutrido
desarraigado de rastros y centellas
con una ristra de poemas que nunca verán
la luz de otros ojos más melancólicos
No soy más que esto que entrego
No soy más que lo que llevo en mi mochila

Francisco Pinzón Bedoya
poesia-letras.blogspot.com
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