Poetas de suburbio y asfalto,
de cigarro, de acera y litrona.
Conserváis la rima consonante
y la eleváis con tal talante
que el corazón os escucha cuando llora.
Cantáis esas vidas miserables
que saben lo que es el sufrimiento,
la soledad, las movidas y el hambriento
en busca del aliento del verso.
Tras esas pullas tiradas al aire
con grotesca saña y cariño velado,
no sois gallos, sois mosqueteros,
que se abrazan tras el “ruido” del pueblo.
Al beat de 4/4 con ritmos de largas y breves
intercaláis el bello castellano
y el argot cheli-gitano
con préstamos ingleses leves
y una gorra estilo americano.
¡Ay!, ¡Qué poco me gusta el verso blanco!
Amigos poetas, el vuestro es negro.
¿De qué familia vendréis?,
¿una madre o un padre maltratado?
La paliza habéis heredado,
trabajar a los dieciséis,
y bolos los días de descanso.
Historias de superación,
de fuerza aterradora.
Dejando atrás la humillación
y las voces de la droga.
Poco habláis de amor,
al menos del romántico.
Habláis del verdadero,
de la lucha contra el miedo.
Sé que no os gustan los aplausos,
pues de este siglo superfluo
sois de los pocos pavos
que no estáis aburguesados.
Demasiado grandes se os hacen
los púdicos y horteras escenarios,
pues sois de la calle,
de la grieta que paren
los bulliciosos arrabales.
No he visto aristocracia más pura,
gobierno de los mejores,
de las esquinas y locales,
del alterne hecho cultura.
Y hablando con ustedes
después del show y de los temas,
el insulto es to’ fachada.
Barra de pan chocolatada
es estar con esta peña.
Gracias por enseñarme
que el rock es desdeñable
cuando el reggae y el beatbox
son un dúo insuperable.
Para terminar mi oda a la sazón,
no os dedico una ovación,
pues no quiero ser percibido
como un pijo de ocasión.
Yo que os admiro,
y que en la piel os he sentido,
no palmearé con ánimo fingido
solamente,
os haré un fuerte ruido.

Diego Bustos
@diegobustos_b
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