A dónde vas ahora
que mi mano no te alcanza
y mi voz apenas puede rozar
la punta de tus cabellos.
Solías decirme
que no te espere,
que no aguarde tu llegada como un perro
a la orilla de la ruta
Que no confíe en tu boca maldita
que a veces miente
y dice que volverá,
que se va a quedar aunque sea una tarde
hasta que reine la luna.
Que no le tema a tu libertad,
pájara de vuelo rasante
a campo abierto,
que tal vez un día no le dé el cuerpo
para estar aquí,
pero que no dude de que tu corazón
siempre sentirá mi pecho
como un nido.

Andrés Torres Acuña
@andy.acunha
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