El calor que queda entre
las sábanas de la cama vacía.
Escondido también debajo de
la almohada.
Encogiéndose minuto a minuto.
El calor que dejaste tras de ti
al levantarte.
El que dejas cada mañana
y que ya no es el mismo.
–acaso nunca–
El calor de hace unos meses.
De hace un año.
Aún lo recuerdas
entre las arrugas de la sábana.
Debajo de la madrugada.
Marchándose con el sol.
El calor que era tuyo.
El calor que dejaste y el que
aún no quieres soltar.
El calor que era(s).

Celic Rosas
@celic.rosas
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