He aceptado el juego villano del tiempo,
coser las heridas del horizonte,
hallar techo callado en el bosque
como un acertijo al prodigio, resuelto.
Y del ayer quedarán mis arterias
abrazando el fulgor de las aves.
Hoy mi vida es la luz que en la noche,
temblorosa, despiden los astros.
De nuevo la llaga, el silencio que recorren
las horas que no llegaron a verse, aisladas.
Un atisbo de recorrido, una huida callada y
el desierto de un páramo de palabras cruzadas.
Pero supe alejarme del vértigo
oculto en las pupilas del delirio
y que el dolor
no es más que arena
c
a
y
e
n
d
o
en el reloj de la vida.

Estefanía Soto
@fani_conlimon
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Antonio Ríos
@antoniorios.poesia
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