Con el peso de la tarde
vas entrando en la habitación vacía.
Tenés el ego sobre la espalda,
pero llueve
y lo dejás afuera.
De este lado,
las luces son
fragmentos de vidrio
que atraviesan el espacio
y cortan las palabras.
Vos y yo
nos encontramos
y jugamos a bailar
sin pisar las sombras
que las gotas sobre la ventana
perforan en el piso.
Tu pie va por mi pie
y lo arrastra,
mi mano va por tu mano
y la sigue.
Entonces me llega la flor de tu boca,
se abre para mí en un beso,
en una lumbre débil
que da paso a la combustión.
Incandescentes,
bebemos
de lo que se enciende
en el aire
hasta perecer
por fin
en llamas.

Ana Belén Jara
@unpatioenjupiter
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