Qué miran
no saben mirar /
la carcajada me sabe
a las sobras de lo cotidiano
junto a la mísera cascada,
que también es cartón
un cartón que hago arder lentamente
en las palmas de mis manos /
Mientras finjo dormir,
alguien renuncia a los despojos del día
famélico sentirá el alivio momentáneo
de esta especie de violencia.
donde los únicos no desquiciados
estamos locos:
rotos por dentro
huérfanos de todo /
corro para escapar de ese veneno
con el que me he acostumbrado a bañarme
convocando a esa cascada más espesa
de nerviosismo caliente,
rabioso, sin rastro
regocijándome
en la amarga resignación
una resignación sin cara,
en una ciudad que está muerta,
de muerta claridad.

Ana Belén Jara
@unpatioenjupiter
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Isabel Ojeda
@biojeda
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