Ayer la luna salió a bailar conmigo,
decidió ser llena,
limpió sus granos
y no menguó,
creció de hecho
volando sobre el cielo,
y cuando hubo perdido el norte de nuevo,
pronto quiso jugar a ser estrella,
y a eso de las 9, en la mañana,
la vi llegar a mi portal conmigo.
Qué desgraciado soy
ni me di cuenta
de que ayer la luna salió a bailar conmigo.
Y esperó cansada,
y esperó menguando,
y me despidió en el portal,
y yo ni me di cuenta de que me esperaba.
Que ayer la luna salió a bailar conmigo
para despedir el año,
para decirme que sin ella
no sabemos si la noche es noche
ni si el día es día,
porque, aunque ya estuviera el sol despierto,
ella seguía aún bailando con las nubes.
Esperaba su turno
perdiendo entero su tiempo,
retrasando a su gusto el destino de todos,
porque no quería estar sola de nuevo,
porque no quería dormir sin alguien que la viera.

Miguel López
@miguelopar
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