Debe de ser cierto,
o debió ser cierto,
aquel último día de julio
un disfraz hecho desprecio
disipó cada lágrima olvidada
por ti
todo
lo que pude hacer –o no.
Es ahora puro el lamento,
una soledad sola,
al arribo o desencanto
de las hojas cristalizadas en mis brazos.
Es ahora que octubre me consuela
entre la brisa de sus ramas
y las caricias veladas de mi llanto.
Así debe ser, o ha de serlo,
aunque mi amor,
el amor que debí haberte dado,
el amor que no pudo serme ni serte,
se haya fundido en las estrellas
de un futuro siempre ausente.

Pablo Alejos Flores
@pabloalejosflo
Leer sus escritos


Replica a Anónimo Cancelar la respuesta