Irme
como cuando al surcar la noche
flotando sobre tu brazo cierto
me siento triste de pronto
pensando qué lejos
y no puedo dormir de tan lejos
que estás
de este abrazo.
Estoy lejos también
del cuerpo que dejo dormido al lado tuyo
allá en la omisión del llanto que cabe aquí
en los dedos que se buscan por reflejo
en el pecho contra el pecho
ausente, distante,
ajeno.
Para qué
después de salvarme del hielo
y arroparme suavemente
para qué después de traerme a la vida
y anidar en mí
y tocarme como si fuera una luz efímera
para qué
después de coserme a tu alma
y decir buenas noches
y anudarnos y estar dormidos
me sueltas
¿lo sabrás tú también?
Que me sueltas
mientras sueñas y me aprietas
y me dices no te vayas.
Para qué tienes miedo.
Desde siempre hemos llegado
así de tarde.
Siempre que despiertes
yo ya habré despertado y habré vuelto
y nada de esto habrá pasado
aunque nos pasa.
Me abrazarás de nuevo y los dos soñaremos
que somos otros.
(Fue en verano)

Emma Calderón
@emmaland_m
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