Si las flores no me hubieran roto el corazón
ese invierno en el que se dejaron quemar
por el viento helado;
si tan sólo no hubieran
traicionado mi confianza
llevándose consigo
sus colores y mis secretos,
sus olores y mis buenas intenciones
de proteger a otro ser vivo,
de sacar amor de donde no me queda
y regalarles una costilla de Adán.
Si hubieran elegido vivir
o sobrevivir a mi lado,
hoy tendría un miedo menos
y un inmenso jardín a donde huir
cuando decida volver a ser tierra.

Dorita Páez Giménez
@mariadoritapg
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