Mi casa es sólo una casa.
Cuatros esquinas de barridos dolientes.
Silentes.
Sin hogar.
El suelo, siempre frío.
Su velo de inmundicias no me abate.
Yo habito consigo,
entre sus grietas.
Recoger los zapatos, las cholas;
con la escoba, todo a rastras.
El cemento de la entrada,
su sonido,
su sal.
A fuerza de quebrantos
la pared muda agoniza,
y el silencio mira el resquebrajo
de sus bloques rojos.
Lo sé: este es mi lugar.
Mi casa es sólo un recuerdo.
Aquí ya se ha hecho de noche.
El sol vino a la ventana y se fue pronto
porque yo estoy
solamente cuando soy.
Cada paso es un sonido
donde no hay más que encontrar.
Quien me barre con los ojos
me hace polvo.
Quien encuentre allí mi alma
que la pida para siempre muerta.
Las penas se barren en casa.
Mi casa es lo que queda.

Johan Reyes
@johandosreyes
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