“Y otra vez tengo que empezar a romper las raíces”.
Federico García Lorca.
Voz de lunas, agrupada en los ensueños.
Voz, hecha de escarcha y metal intangible,
recorres un océano de promesa desde el corazón o desde el silencio:
eres despedida, empírea boca de celeste margen no vivo,
amarra tu bahía a mi pecho,
al cielo consumido en el beso;
despertad, augurio humano y devorado:
porque ha nacido el odio nuevamente desde los hospitales
donde el minotauro regaló agujas preñadas de sangre y de muerte,
donde el amor huye de mis ojos en hilo rojo;
voz, torre salobre o dios del sueño y de las cadenas,
despertadme, despertad en mí como un ancla.

Adrián Chaurán
@chaurancarvajal
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