El cachalote

Bella,
al no te verte en la tierra,
me incrusté en el mar
como una jabalina.

Mi cuerpo serpenteó,
mar adentro.
Y se volvió inmenso.

Y cuando te encontré,
eras suave y blanda,
como si te faltaran los huesos.

Entonces huiste.

Una vez más,
invadí la oscuridad para rozarte.

Te encontré.

Colérica, me mordiste, me picaste.
Odias mi carne.

Cicatriz tras cicatriz,
volveré por vos.
Para extirparte del dolor profundo
y llevarte a la superficie.

kabur escritor poeta

Kabur
@kaburrrrrr
Leer sus escritos

40 visitas

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas