La tarde hace lo suyo mientras
yo juego al mar
en plena alameda
la milonga sus entes
parecen aves que escapan
de su usual cautiverio.
Él que sabe de incendios
me aprisiona la mano,
el salitre se me cuela en los dedos,
nace la agonía.
El humo brinca entre las tazas
y las risas lejanas del presente
acechan el café en sus labios.
Las siluetas me envidian
si le enjugo la gota
que sabe a Gardel y a sexo y a tinto:
a tango.
De vuelta en el mármol;
mis tacones jamás frenaron,
fui solo yo que caí en un agujero
en alguna falla del espacio-tiempo
que insiste en conservar
aquel cuadro perfecto.

Whitnny Palma
@nieblagris_
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