A usted, que me apuñaló por la espalda.
A usted, que me acusó sin pruebas.
A usted, que fingió que me amaba.
A usted, que me invernó la primavera.
Ojalá que se arrepienta de sus hechos.
Que el viento de la vida le sople fuerte
para enseñarle a tratar con bondad a los buenos.
Que aprenda que la amistad
no está por encima de lo ético,
que la justicia es dar
a cada cual lo que merece,
que su hipocresía no le llevará jamás a los cielos.
Cuidado con pensar que la fortuna durará,
que la ola que envió no se le devolverá.
Temprano o tarde ajustarán cuentas los dioses.
Los budistas, los hindús o los ateos dando voces.
Que la venganza se le sirva caliente,
que muchas veces le hagan lo que me hizo.
Que sepa sentir lo mal que se siente,
que a menudo piense: —qué malo que vino.
Que los hoteles no le den descanso,
que pierda su equipo favorito.
Que le arresten por fin por sus delitos,
que le embistan los toros menos mansos.
Que su casa de cerdito se la sople el lobo.
Que caiga muchas veces en la tentación.
Que no le queden expresiones en el diccionario de los bobos.
Que el hocico se le corte y se le guarde en un cajón.
Que el amor le dure poco y sea tóxico,
que se quede en paro y sin finiquito
que le den sin gusto por el chiquito,
y que su infame pus le llegue al vómico.
No es odio, es justicia, dama o caballero.
Es deseo de balanza, que me devuelvan lo que es mío.
Aunque ya esté curtido en empezar otra vez de cero
Me gusta volver a nadar donde hace tiempo fue mi río.
No ocultaré que se me ablanda el corazón
al recordar nuestros recuerdos compartidos.
Y pienso si un atisbo en su razón
le hizo dejarnos divididos.
Mas no perdono a su vida desatenta
como escribía Miguel Hernández.
Aunque compadecerle, me tienta,
no es justo que andemos como antes.
No doy la paz a mis enemigos
cuando ellos me dieron un beso de Judas.
Les condeno a la más mortuoria de las dudas,
el haber tratado mal a un amigo.
Atentamente, a quien se dé por aludido.

Diego Bustos
@diegobustos_b
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