Tu albedrío

Frágil descansas, presa en la mesura,
con tu cuerpo tendido sobre el mío.
Al filo de la noche y del rocío
resplandece tu argentada figura.

Llenando de dulzura la amargura
te adentras en mi abismo más sombrío.
Con mi vida a merced de tu albedrío
muestras nuestras quimeras sin censura.

El tiempo tú detienes sin reproche,
siempre silenciosa (“Ah silenciosa!”).
Perito en los misterios de la noche

muero por ver la calma en tu vivir,
que en el mundo no hay cosa más hermosa
que ver a una bella mujer dormir.

Denis Beuthner Moreno
@denis.bemo
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