Hoy he presenciado
el asesinato
de un atardecer.
He contemplado el sol caer
de rodillas en el mar,
salpicar el cielo
con su sangre,
acribillado por ráfagas
de instantáneas programadas,
a la caza de un rostro
que no miraba nadie.
He visto su luz violada
por troyanos de bolsillo,
hecha prisionera
entre un gato y un café,
maquillada a golpe de algoritmo
y ahogada en fajas de etiqueta,
despojada de su nombre
por tan sólo un corazón.
He escuchado a su último aliento
pedirle al viento que lo lleve,
que no lo alcancen redes
que engullen pescadores,
más allá de la nube
que lo oculta, más al este,
donde alguien vea, y no demuestre,
en qué lugar renacerá.
Y aquí estoy,
perpetrando
el asesinato
de un amanecer.

Iñigo Aranburu Palmeiro
@aranogi.poesia
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