Ahora

Yo que abrí las manos
y reposé en el asombro de la grieta,
yo que vi crecer la hierba
y participé de la lucha de la noche sin ojos,
yo que acaricié la silueta que acampó en la llaga
y aligeré el cuerpo para emancipar el aire.

Yo que di la palabra a cambio del tiempo
sobre mis hombres,
yo que atiborré de lágrimas a la luna,
y esbocé halagos en los amaneceres de la lengua,
yo que amé la mañana,
y despedí las tardes secas de los años.

Yo que me arrojé en los brazos del cielo,
y desparramé pesares por los campos,
yo que fui ruta en la sombra,
y alumbré la saliva que rasgó la mirada,
yo que suspiré,
y solté el azul de los días de siempre.

Yo que doy vueltas
y sonrío avivando la llama,
yo que fui espanto
y profeso los silencios de las almas,
yo que supe de la vida,
y arranqué jardines de los labios.

Yo que escribo
y hablo de lo roto,
yo que acuno estrellas
y aludo la gallardía de lo simple,
yo que me arranco victorias.

Yo, que no soy más que espacio,
me mezo en el vacío…,
mientras pido que el miedo
se deshaga en el presente.

Agrandar el corazón en el aliento
de lo fértil.

poeta martha valencia escritora

Martha Valencia
@instinto2924
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