No hay nada que hacer.
Yo también me siento mejor
cuando estoy solo.
Los dos condenados
a la triste espera
de ser
[patéticos],
No vimos que el tiempo se
detuvo
y que había llegado el invierno,
disfrazado del más perpetuo verano.
De ahora en más
seguiremos recordando cosas felices,
pero no voy a entrar en detalles:
Yo ya me acostumbré a irme
y si no olvido ahora
no olvido nunca.
Lento,
me voy.
[No se mueve]

Alejandro Kosak
La biblioteca de arena
Leer sus escritos


Deja un comentario