Mi niña Libertad

El mundo se inclina hacia dentro,
la luz se vuelve miel sobre mi piel cansada.
yo también me doblo,
cuna y volcán,
abismo y promesa.

Libertad se mueve en mi vientre
cómo un pez de fuego,
respirando mi miedo,
bebiendo mi calma.

He aprendido que parir no es un instante,
es un verbo que dura meses,
un rezo que se encarna en la carne,
un viaje sin mapa
donde el cuerpo se hace templo
y la piel frontera.

A veces lloro sin razón,
como llora la tierra antes de florecer.
A veces río
porque siento que la vida
ya me eligió.

Octubre me pide rendición:
dejar que el alma haga sitio,
que el tiempo se dilate
cómo la respiración del universo.

Y yo,
con la luna encendida entre las manos,
susurro su nombre bajito:
Libertad,
mi raíz, mi vuelo.

María Peralta
mariaperalta.net
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2 respuestas a «Mi niña Libertad»

  1. «He aprendido que parir no es un instante, es […] un rezo que se encarna en la carne, un viaje sin mapa…». Precioso, María, me encantó! 💜💜💜

    1. Muchas gracias por abrazar este poema tan personal y tan íntimo. ¡Qué bonito sentir la poesía!

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