Mi sentido común domesticado
me pide comportarme,
es persuasivo;
exige lealtad
a los valores instaurados
por la sociedad.
Pero hay un lado más primitivo
que susurra a gritos
a mis bajos instintos,
suscita que me desvista
para sucumbir a sus deseos,
y me ponga a cuatro patas
con la boca descaradamente llena
aúlle, aúlle, aúlle…
Burlándose así de la honradez.

Jotaerrecé
jota.errece
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