Tintineas:
una sombra se estrella contra la pared;
ese rayo constante de la vieja esquina que parpadea,
intenta volar lejos de sí.
Un golpe de luz,
espesa luz que la brisa atraviesa,
se mantiene parpadeando constante,
sin rumbo.
La infancia también es eso:
un relámpago que permanece en el limbo,
apenas,
como un dios eléctrico,
desgarrando la garganta de la noche.
Hiere tu alumbrar:
sé que sufres en silencio
sin poder notarlo todo.
La penumbra cae como quien nota la luna creciendo
como una cicatriz eterna.
En tu lecho caen gotas paralelas,
inquietas,
fugaces,
temblando intermitentes,
sin saber a dónde volar.

Andrea Crigna
@ukis_crigna
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