En ocasiones,
todo lo negro de la vida,
se parece a las almejas.
La injusticia, el dolor propio o ajeno;
lo oscuro del amor no correspondido.
Entre tinieblas, las penas son como almejas
y mi piel, la única arena para hurgar.
¿Qué sería de nosotros, sin las cosas que nos salvan
ante el dolor inminente o ante los relámpagos
que nos despojan de cualquier certeza?




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