Una grieta en mi pecho ha nacido,
escapó un lamento
sin buscar mi boca.
Alguien te ha dejado moribundo,
y me encuentro la escena espeluznante.
Abrazo tu cintura firme,
en silencio sé que sufres.
¿Es tu sangre o son mis lágrimas
el riego que baña esta pena?
No sé, pero ya echó raíces en el alma.
Por el suelo
mis recuerdos recortados,
distan mucho del que fuera tu esplendor.
No pienso buscar venganza,
pero dime en un crujido de tu enojo.
¡¿Quién ha sido responsable?!
Quiero que vea tus brazos
cuando logres renacer,
haciéndole mimos al cielo.
Tu sombra fue refugio de mi herida,
en cambio yo no pude protegerte.
Pero haré de sol la mirada,
y de amor la angustia del llanto,
para darle aliento a tu vida
y levantar tus hojas de nuevo.

Francisco R. Garcisán
@frgarcisan
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