A la juventud que vivió la guerra contra el narco en México
y a todas nuestras ausencias.
Bajo estas lápidas
se aloja el aliento vivo del mañana,
la sangre que nos devuelve al presente.
Del metal, las armas
y en la guerra tan solo la agónica muerte
sin brújula o memoria,
fuego cruzado supurando el futuro,
ni los generales o tanques
encontraron su ruina,
mientras el pulso se marcha a las balas.
Tendrán que fundir así
derritiendo el alma de la juventud
parpadeando en medio del dolor,
heridos eternamente por el hombre maldito.

Sebastián Arroy
@seb.arroy
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