Quiebra el frío
en un noviembre distinto.
Un recorrido pacífico pide tregua
y, al mismo tiempo, cobijo.
En mi interior,
la siembra del amor propio endulza
el hastío de meses en quiebra,
y retomo la calma
para escuchar mi latido.
Pienso en seguir arropando mi ser,
en reconocer lo que, tal vez, olvidé:
la revisión de placeres, quehaceres
y otras ediciones de lo cotidiano,
cuyo gran valor a veces pasa
tan poco considerado.
Dame la certeza
de no hallar aquello
que no estoy buscando.
Si llego a encontrarme a mí misma,
sé que será porque, por fin,
habré avanzado.

Yamila Alvi
@yamila_alvi
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