Tengo montañas en la cabeza,
que surcan mi cabello
y se dispersan por mis sienes.
También llevo marcas de rosas
que me manchan las mejillas
y trazan con sus espinas mis cicatrices.
Habito el mundo que sueño
y sueño con el mundo en que vivo.
Vivo en la matriz de esta tierra,
pero mi alma se extiende infinito.
Soy el derivado del verso
y de mis venas, resquicio.
Visto los abismos,
mi columna vertebral se expande
hacia la noche
y mis ojos son la oscuridad agreste.
Me atraviesa la línea del Ecuador
que se concentra en mi frente,
y nado con los peces
que reposan en el torrente de mi sangre.
Los confines de esta tierra
son el principio de mi conciencia,
y allá donde amanece
busco leña y abrazo selva.
Nunca me sentí tan viva.
Seré personaje
de todo cuanto escriba.
Seré de la frontera, cordillera.

Carolina Palacio Ramírez
@carolinapalacioramirez
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