A Ávila fría

Fraguas que rebosan hielo cristalino
bajo cielos grises, turbantes blancos,
sopla un frío errante, un frío albino,
que abre la boca y bosteza al campo.
Pobres telas del pastor, pobres mantos,
tiembla el perro bajo su fular canino,
tierras de Ávila de piornos tantos,
en invierno parajes de color dormido.
En la rivera de un Tormes dolido,
cristal de hielo que agarra al alma,
pues las señoras que lavan en el río,
parten su costra con piedra magna.
Ya no hay mugidos donde el bohío,
ni golpes ni cencerros en la cabaña,
solo silencio errando por el baldío
soñando escuchar a la cigarra.
Brota pelaje albar como vestido
sobre la pata de un corcel blanco,
y no se escucha piar ningún nido
sobre los árboles del barranco.
Las peñas de Serrota, las del Pico,
custodian solas a los charcos,
y las otras bajo el pinar perdido,
consuelan tristes a los gazapos.
Ávila fría, solitaria de gris cenizo,
cual oso hibernas sobre tus flancos,
y qué belleza me dan tus mirlos,
y qué tristeza da no escucharlos.

miguel gomez castro escritor poeta

Miguel Gómez Castro
@miguelgxmez
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