Se enciende la noche
de lunas y estrellas,
y brillan sus ojos
como bellas perlas.
Miradas sutiles,
quizás indiscretas,
que turban su cara,
azoran e inquietan.
Se ignoran discretos
venciendo sospechas
porque por sus mentes
ya fluye una idea.
Y al salir del bar,
siguiendo sus huellas,
tras volver la esquina
percibe su estela.
Persigue un impulso,
la pasión secreta,
que abrasa su espíritu
al tenerla cerca.
Encuentro furtivo
que enciende la hoguera,
del feroz deseo
de bocas sedientas.
El tacto de labios,
la lucha de lenguas,
que húmedas se incendian
con suma cadencia.
Por los callejones,
entre finas nieblas,
se ocultan las sombras
de dos siluetas.
Y en el tiempo oscuro,
en la noche negra,
dos cuerpos unidos
juntos se calientan.
El instante mágico,
letra de un poema,
cuando dos amantes
se besan y besan.

Raúl Carreras
@raulrib2
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