Bajo estos pies,
la tierra es ancha como olvido.
No por manos de hombres moriré siquiera.
¿Qué amparo tendrá
este cuerpo hecho de grieta?
¿Quién dirá buenaventura
de una bolsa de versos ambiguos e inútiles?
Errante igual a un año
mi voz colmada ante las olas
dice (ese es el verbo)
que nadie predica mi oscuridad
bajo la noche y la sombra.
En el aire doliente
espera mi cabaña, la nube hendida
mi sueño, el cíclope,
la vida.

Alejandro Kosak
La biblioteca de arena
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