Semillas de girasol

En urnas de cuarzo
conservo los días en ascuas.
Sus trozos de hueso y ceniza,
aún tan cálidos, tan lucidos,
irradian su vida pasada,
como las veladoras
de un campo santo.

Observo su alumbrar
de espíritus danzantes
hasta la ceguera.
Camino hacia la luz,
quedarse en blanco
es quedarse a oscuras.
Los cuervos devoran
destellos dormidos,
desgranan semillas de girasol,
hasta volver a su flor
calavera cabizbaja.
A las cuencas vacías
les obsesionan
las naturalezas muertas.

Mi vida
es un espléndido frutero
para ser pintado,
para un día llorar
por la abundancia perdida.
Olvidaré el olor,
el sabor de las cosas,
pero quedará
un inútil retrato al óleo
del lustre carnoso,
la mesa servida,
la cerámica, el mantel.

Será mejor saborear bien el ahora.

francisco r garcisan poeta escritor

Francisco R. Garcisán
@frgarcisan
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