El incendio

Ambas manos
me han abierto el corazón.
Dejaron libre
la candela
del Cristo sagrado.

Nos calcinaron los huesos, amor;
chamuscaron nuestros dedos
nocturnos y desvelados.
Te quemaron los labios,
te pringaron el cuerpo.
Se hicieron huellas
en forma de libélula.

Fallecimos, amor.
Nos consumió la llama,
y tus gigantescas manos
intentaron recogerme en ceniza.
Pero tus ojos ardientes,
abiertos sobre mi pecho,
solo pudieron hablar
y decirme:

Yo soy mi amado,
y mi amado es mío.

juan sebastian ordoñez poeta

Juan Sebastian Ordoñez
@juansebastiyt
Leer sus escritos

58 visitas

Deja una respuesta

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas

Descubre más desde Letras & Poesía

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo