Dale voz al animal prematuro
que tiembla bajo tus párpados:
esta pequeña bestia
desbocada
que se agita dentro de tus pulmones
y se ahoga en el líquido amniótico
de su transparencia.
Su cuerpo diminuto
imprime una huella desproporcionada,
pero se alimenta tan solo del reflejo
de su propio temblor.
Alúmbrala,
dale forma dentro de ti;
acógela
como una madre acoge a sus crías
y deja que se apacigüe
poco a poco.
En tu pecho palpita
su matriz.

Lucas Celma
@luz_elmar
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