Sobre el cielo se dibuja una estela
que vaticina el concierto
de una orquesta de golondrinas revoltosas
que cantan, lloran o cortejan
cada día con el atardecer
Es imposible descifrar sus cánticos
todas son grandes tenoras,
vacilan con los vaivenes del viento
pilotean en contra de la gravedad
hasta chocar imaginariamente con los muros
custodiados por soldados, los cipreses.
No quisiera dejar de oírlas
ellas, guardianas, vaticinan el ocaso
marchan como si atravesaran las nubes
mientras la bóveda celeste cambia de color
hasta que todas caen
de una en una,
libremente al abismo
en el que una vez más, desaparecen.
Mañana hay concierto y ellas vuelven

Kervin Briceño Álvarez
@prisonerofideas
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