Porque sé que no hay nada que eche más de menos que volver a enamorarme

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Echo de menos el amor, lo echo de menos de una manera que ni siquiera yo sé que existía. Me he cansado de no dejar quererme, quiero volver a sentir ese cosquilleo en el estómago. Quiero volver a sentir ser feliz, que me abracen por la espalda y me digan que todo está tranquilo, que la tormenta más fuerte pasará y que tú seguirás aquí. Pero sé como soy, que por más que te eche de menos, mi orgullo puede arrasar ventiscas y podrá arrollarte de la misma manera a ti.

Que por más que me digas que me quieres yo sabré que es mentira, porque dejé de creer en ti. Dejé de creer, para salvarme de este insano amor que cada día me iba matando. Y sé que aunque no haya nada que quiera más ahora mismo, la soledad se quedará en mí. Se quedará en mí, porque es la única que me entiende y por lo menos ella no me hace daño.

– ¡Pero yo te quiero! – eso es lo que me solías de decir.

– Es la verdad, fui un estúpido. No he querido a nadie igual desde el momento en que te vi.

– Eso es mentira. ¿Ella qué fue? ¿Un polvo de 7 meses?

– Ella fue un error, fue el mayor error de mi vida. Y tú fuiste lo mejor que había pasado en la mía.

– Exacto, fui, tú mismo lo has dicho. En pasado.

– Pero yo no quiero que seas solo mi pasado, quiero que seas mi futuro, quiero que seas el presente de ahora mismo.

– Me he cansado de oír tonterías, de oír como consigues todo lo que te propones con tu labia. Y es así. Me voy.

Me fui, con medio orgullo tocado. Tocada y hundida podría haber dicho, porque esa era la realidad. Me faltaba un zapato, mi orgullo estaba por los suelos y yo… yo estaba a punto de matarme solo por quitarme este sufrimiento. Conforme iba componiendo poco a poco lo que me quedaba, noté que alguien ponía su mano en mi hombro.

– Bea… ¿Qué haces aquí?

– Eh…eh… – ¿qué hacía él allí?

– Trabajo aquí, no sé si te acuerdas.

– ¡Ah sí! Es verdad. – tierra trágame. – Pues nada que me quedé hasta las tantas acabando una presentación para la empresa.

– ¡Ah! – sabía que no me creía, pero daba igual. Si no le importé en su momento porqué iba hacerlo ahora.

– Bueno, me voy que tengo prisa.

Me fui, hacía unas horas había echado a perder la relación con la única persona que había tenido en mi vida y ¿ahora tenía que encontrarme con él? La única persona de la que me enamoré. Decir que estaba tocada y hundida ya se quedaba corto.

Me fui a casa, lo único que necesitaba era una ducha y un chocolate caliente, ¡no había nada que no supiera superar con eso! O al menos, suponía menos esfuerzo. Me puse Netflix, le di a ver un documental de esos de cocina que tanto odiaba pero que tan bien me venían para coger el sueño. Y sin darme cuenta me dormí. Debían ser las 12 cuando alguien llamó a la puerta, era él, ¿qué hacía aquí? ¿Qué hacía aquí el amor de mi vida?

– ¿Qué quieres?

– Hablar.

– Habla – dije lo más convincente que pude, pero intuí que quería entrar, yo me mostraba en mis trece pero al final cedí. ¿Qué iba a pasar? Se suponía que entre él y yo no había nada.

– Primero, gracias por abrirme la puerta. Siento venir a estas horas, pero necesitaba hablar contigo, no podía dormirme.

– Tú dirás.

– Lo siento, siento por haberte dejado escapar, por haberte dejado marchar con él. Sabía que aún sentías lo mismo que yo por ti y aún así me fui. Soy un cobarde por no haber aceptado el amor a primera vista cuando lo tuve. Y ahora que no lo tengo, no consigo ver más allá de él. Llevo dos meses sin sacarte de mi cabeza, exactamente desde el día en que volviste al pueblo. – cogí aire, ahora venía lo peor y no sabía si estaba dispuesta a escucharlo – Mi vida dejó de tener sentido sin ti, pero nunca fui capaz de aceptarlo. O al menos aceptar que estaba enamorado de ti, que no solo fuiste un polvo la noche en que nos graduamos, que siempre fuiste algo más, pero nunca me quise dar cuenta de nada. Y siento si llego tarde, de verdad que lo siento, pero sino lo hago ahora me estaré arrepintiendo el resto de mi vida.

¿Qué acababa de pasar? Mi ex estaba claro que no quería nada con él, tenía claro que tampoco quería nada con mi amor de toda la vida. ¿Entonces, porque no lo mandaba a la mierda? Porque sabía que estaba igual de enamorada que él de mí y eso nunca supe asimilarlo, simplemente aprendí a vivir con ello.

– Lo siento, llegas tarde, no sé porqué, pero… – notaba que no sonaba convincente, así que cogí fuerzas de donde no me quedaban – Te fuiste, exacto, dejaste de luchar por mí. Yo también tengo mi culpa porque acabé asimilando que no estaría contigo jamás. Pero yo no voy a estar contigo, lo he dejado con mi ex, y ahora, ahora no es el momento de que vengas y me digas todo esto. Tuviste tiempo, y no lo supiste aprovechar.

Me besó, pero yo lo aparté no sé ni lo que hacía. Volvió a besarme creo que mis ganas eran más fuertes que mi razón ahora mismo. Comenzamos a quitarnos la ropa y entre tantos besos, nuestros labios llegaron a quererse de la única manera en que dos personas se podían querer, esto era el amor. Hacía 6 años que no sentía su piel, desde aquella noche y me daba la impresión de que lo había hecho con él toda la vida. Me sentía a gusto, los 3 polvos se quedaron cortos, pero yo no podía más. Había pasado por mucho ese día y ahora mismo mi cabeza no estaba para pensar. Estaba echa un lío. Pero él estaba allí, sí llegaba 6 años tarde, pero estaba.

Bea, no. Antes hemos dicho que nada de tíos, lo acabas de dejar con tu ex y te acuestas con un antiguo amor, y ya sabemos como acaba esto.

Me dormí entre tanto mar de dudas. A la mañana siguiente me desperté con un dolor de cabeza insoportable, y me puse a pensar en lo que había pasado la noche anterior y por un momento dudé de que hubiera sido real. Pero a mi lado yacía una nota que ponía:

“A ti Bea, a quien quiera que leo esto, quiero que sepas que te espero allá donde estés, pero que te esperaré para el resto de la vida. Incluso cuando sepa que el amor no sigue en mí, lo haré. Porque sé que no hay nada que eche más de menos que volver a enamorarme. Y más si me vuelvo a enamorar de ti.”

Por: Edelsteine (España)

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Marely dice:

    bello texto

    Le gusta a 1 persona

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