Se conocieron en el gimnasio
El de aquí, ella de allá.
Tres días bastaron,
rápidamente se enamoraron.
Juraron amarse
y por siempre respetarse.
Amor o infatuación,
confusa situación.
Con el pasar del tiempo
olvidaron el juramento.
El egoísmo comenzó a reinar
y la alegría no se volvió a asomar.
Dos personas
con el corazón roto
creyéndose especiales
pensaron poder cambiar al otro.
Pero la verdad clara es,
un gato no puede vivir con un pez
eventualmente se lo comería
o sus leyes impondría,
obligado a obedecer
o sentenciado a perder.
El amor es libre
no debería necesitar contrato
un acuerdo verbal,
¿no es acaso suficiente trato?
Que necesidad de firma y huella
al corazón la razón atropella.
Por cumplir su rol y la expectativa,
su amor rápidamente se fue a la deriva.
Por: Thais Aliss (Bolivia)
thaisalissblog.wordpress.com
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